Llegamos a esta casa con mucha ilusión cinco adultos. La primera sorpresa, que el armario de uno de los tres dormitorios que íbamos a usar tenía el armario cerrado y habían instalado una armario de tela portátil junto a la mesita de noche. Los lavabos olían mucho, sobre todo el de la habitación principal. Los ambientadores no conseguían eliminar la pestilencia.
La fantástica terraza, carece de ningún tipo de sombra , no hay visillos en la estructura de madera (como tienen las otras viviendas) ni siquiera una sombrilla. Así que en verano desde las 11 de la mañana hasta que se oculta el sol, es imposible estar allí….solo se soporta dentro de la piscina. Lo mismo sucede en la terraza de los dormitorios.
El viernes…la última noche, llegábamos a casa para nuestra ultima cena en la terraza maravillosa. Sorpresa… no había luz. Llamamos al encargado e inicialmente argumentaba que un viernes por la noche no podría encontrar a nadie, que era imposible…etc.
Bien, si no puede subsanarse, alójanos en un hotel.
En unos 20 minutos, llego con un electricista que consiguió solventar de forma provisional, la avería.