La casa está completamente equipada, no falta de nada: menaje de cocina, ropa de cama, toallas, barbacoa.... la casa estaba muy limpia.
La playa está a unos minutos andando, pero nos desplazamos en coche porque a la vuelta la cuesta es muy empinada. La piscina era atendida durante nuestra estancia por una persona que se encargaba de que estuviera siempre perfecta.
Hilke, la propietaria, estuvo en todo momento disponible y muy pendiente de que tuviéramos toda la información necesaria para disfrutar de nuestras vacaciones. Incluso nos dejó en la cocina algunos alimentos básicos para que el día de la llegada no tuviéramos que ir inmediatamente a hacer la compra.
La casa es preciosa, para disfrutarla.