Pasamos una estancia maravillosa en esta villa situada en pleno corazón del Parque Natural de Mondragón. Desde el momento en que llegamos, nos sentimos inmersos en la naturaleza, rodeados por la tranquilidad del entorno y la riqueza de la fauna local, incluyendo escarabajos, arañas Araneus angulatus autóctonas de Mallorca y, claro, algunos mosquitos, aunque esto último lo solucionamos con repelente antimosquitos.
La casa en sí es extremadamente cómoda, con un acceso sencillo y bien señalizado. Los jardines están magníficamente cuidados, lo que hace que cada rincón se sienta especial y acogedor. Sin embargo, para que la experiencia fuera de 10, sería ideal contar con un microondas y un lavavajillas, aunque eso es un detalle menor.
Por último, la única área que podría mejorarse es la conexión Wi-Fi, que no llegó a funcionar. Aun así, esto no empañó una estancia que, en general, fue excelente. Recomendamos esta villa a quienes busquen desconectar y disfrutar de la naturaleza en su máximo esplendor.