Te encantará quedarte aquí porque cada día despiertas con el mar frente a ti, escuchando el canto de las olas y las mantarrayas brincando.
Los atardeceres son de postal, y a veces puedes ver tortugas, delfines o hasta ballenas.
Es un lugar sencillo, pero lleno de magia natural. Ideal para desconectar, respirar profundo y reconectar contigo y con la naturaleza.
Aquí no hay lujos, pero sí paz real.