Mucho cuidado con el trato de la encargada de la limpieza: La casa nos permitió disfrutar de unos buenos días en familia, aunque hubo varios inconvenientes: poca sombra, aire acondicionado averiado en algunas habitaciones, el riego se activaba encharcando el césped (barrizal), y algunos focos junto a los dormitorios se encendían solos sin que supiéramos apagarlos.A pesar de ello, nuestra valoración habría sido positiva si no fuera por el desagradable incidente de la salida. A las 10:00 ya estábamos fuera y habíamos dejado la casa recogida y ordenada, pendiente únicamente de la limpieza habitual. Al llegar, la encargada nos dijo que debíamos retirar el carbón de la barbacoa, algo que no se nos había indicado previamente. Accedimos a hacerlo y le preguntamos cómo recogerlo, pues no había ningún utensilio adecuado.En vez de ayudarnos o pedirlo educadamente, nos respondió en tono hostil que nos buscáramos la vida, que no era su problema y que todos los huéspedes lo hacían. Mientras buscábamos algún utensilio, siguió gritándonos y amenazándonos porque ya habían pasado unos minutos de las diez. También se dirigió de forma inapropiada y agresiva a mi marido y a mis hijos. Nos marchamos muy afectados.Entendemos la presión de preparar la casa para los siguientes huéspedes, pero el estrés jamás justifica los gritos ni las faltas de respeto. Informamos de inmediato a la propietaria, que lamentó lo sucedido, pero nos quedó un pésimo recuerdo del final de nuestras vacaciones.